presentar la denuncia y conservar las pruebas. Nadie le prometió a Salvador que recuperaría su dinero de inmediato; tampoco le pidieron que ocultara el engaño por tratarse de un problema familiar.
—Si me denuncian, van a destruir a Patricia también.
—La destruiste cuando convertiste su confianza en una herramienta —respondió Elena por primera vez con firmeza—. Y casi destruyes a Ernesto en la noche que debió ser una de las más felices de su vida.
Elena recogió su bolsa con los ojos llenos de lágrimas.
—Regresaré unos días a mi