café de olla, tamales y pan dulce. Paola había encargado todo por aplicación, a ella no le gusta cocinar. Sobre el mueble de la sala estaba mi foto de bodas, recortada para que no se viera Diego, cruzada con un moño negro. Frente a mi foto, un vaso con agua y un pan duro. Mi ofrenda.
Conté a veintiún personas. Las vi en cámara lenta. Mis suegros, Sofía con los ojos hinchados de tanto llorar, los vecinos del quinto piso. Al fondo de la mesa, mi mamá estaba sentada, tiesa