Mi propio esposo me declaró muerta en medio minuto ante un forense corrupto para quedarse con mis bienes y abandonar a nuestro hijo de once años en un internado de beneficencia, pero regresé al noveno día con el alma helada, abrí la puerta de la sala donde me lloraban con mentiras y le entregué una citación judicial mientras su amante intentaba huir con una maleta roja, demostrándole a todos los presentes que mi peor pesadilla no fue el río turbio, sino descubrir que el hombre que dormía en mi cama oraba cada noche para que nunca jamás volviera a despertar.

Yo te dije que vieras la cara, que vieras el cuerpo, cicatrices, ropa. Y tú me dijiste: ‘No hace falta, la reconozco por el pelo’. Medio minuto tardaste. ¡Medio minuto, cabrón! En 32 años de servicio, eres la basura más fría que he visto.

El Comandante Garza entró, mostrando su charola de la fiscalía. “Investigación Garza, Fiscalía General del Estado. Diego Ramírez, usted identificó fraudulentamente el cuerpo de otra persona. La persona en el cementerio es Leticia Morales, de 38 años. Su hija lleva nueve días llorando de morgue en