Tú no te confundiste, Diego. Tú deseabas que estuviera muerta.
Garza se acercó, sacando las esposas. “Robo, falsedad de declaraciones, fraude procesal por intentar abrir un juicio intestamentario estando la dueña viva, y abandono de un menor en una institución del estado alegando orfandad. Camínele, Diego”.
Paola se metió al baño, se quitó el vestido y salió en calzones y playera. Caminó hacia la puerta humillada, agarró sus cosas y, antes de salir, miró a Diego con desprecio: “Me dijiste que ella no te amaba”. Diego bajó la mirada. Al