Mi propio esposo me declaró muerta en medio minuto ante un forense corrupto para quedarse con mis bienes y abandonar a nuestro hijo de once años en un internado de beneficencia, pero regresé al noveno día con el alma helada, abrí la puerta de la sala donde me lloraban con mentiras y le entregué una citación judicial mientras su amante intentaba huir con una maleta roja, demostrándole a todos los presentes que mi peor pesadilla no fue el río turbio, sino descubrir que el hombre que dormía en mi cama oraba cada noche para que nunca jamás volviera a despertar.

años en el penal estatal. Por el fraude, el abandono de Mateo y el robo del banco. No lo procesaron por equivocarse en la morgue. “Por ser una porquería de ser humano y no fijarse en la cara de la muerta, no hay artículo en el código penal”, me dijo Garza. “De eso se encargará el karma”.

Paola se quedó sin trabajo. Intentó quedarse con la camioneta de Diego firmando un poder falso antes de que lo encerraran, pero la descubrieron. Chole sigue yendo al mercado con la maleta roja,