tienes que casarte conmigo hoy.
Lo miré.
—¿Qué?
—Podemos simplemente cancelar nuestras bodas y salir de aquí.
—Pero llamaste para preparar todo.
—Porque creí que lo querías.
—¿Y si sí?
—Entonces también lo quiero.
—¿Así de fácil?
Mateo sonrió ligeramente.
—No.
—Entonces ¿por qué?
Dudó.
—Porque llevo dos años viendo cómo Adrián te habla.
Eso me dejó quieta.
—¿Qué quieres decir?
—Te interrumpe.
No dije nada.
—Decide por ti.
—Mateo…
—En los restaurantes pide por ti antes de preguntarte. Cuando llegas tarde porque trabajas, se burla. Cuando Camila cruza límites,