Entré en el hospital para saber si estaba embarazada y terminé en brazos del médico que había dejado hacía 32 días. Cuando mi padre se enteró, exigió: «Vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa». Me negué a obedecerlo. Entonces mi exnovio me mostró un mensaje que revelaba quién había provocado nuestra separación

Mateo se acercó solo después de preguntarle si podía abrazarla.

—Tengo miedo —susurró ella.

—Yo también. Y eso que llevo media vida entrando en quirófanos.

Al ver su pequeña sonrisa, Lucía recordó por qué se había enamorado de él.

Mateo pidió a la doctora Elena Sáez que se encargara de la valoración y del seguimiento. Explicó que su vínculo personal les impedía mantener una relación médica imparcial. La especialista revisó los análisis, calculó las semanas aproximadas y programó otra visita para comprobar la evolución. No prometió certezas prematuras, pero sí