Entré en el hospital para saber si estaba embarazada y terminé en brazos del médico que había dejado hacía 32 días. Cuando mi padre se enteró, exigió: «Vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa». Me negué a obedecerlo. Entonces mi exnovio me mostró un mensaje que revelaba quién había provocado nuestra separación

les explicó los cuidados iniciales.

Al salir, Mateo aguardaba junto a una máquina de café, sin bata. No le pidió que volvieran a vivir juntos. Le preguntó si podía acompañarla a casa.

Durante el trayecto hablaron del embarazo, del alquiler y de sus trabajos. Lucía tenía contratos pendientes en su estudio de interiorismo. Mateo le aseguró que no esperaba que abandonara nada. Ambos acordaron conocerse otra vez, sin utilizar al bebé como pegamento para una relación rota.

Parecía un comienzo difícil, pero posible.

Hasta que, el sábado, Antonio encontró en