se había precipitado. Aprendieron a disculparse sin añadir un «pero».
La siguiente prueba llegó en casa de los padres de Mateo. Carmen, su madre, les recibió preguntando por la fecha de la boda.
Lucía intentó responder con cortesía. Carmen, sin embargo, dejó caer una frase delante de todos:
—Qué casualidad que después de separaros aparezca un embarazo. Con el cargo que le ofrecieron a Mateo, hay quien podría pensar mal.
Lucía dejó el tenedor. Tras 3 años de comidas familiares, Carmen la trataba como si hubiera preparado una trampa.
—Mamá,