Entré en el hospital para saber si estaba embarazada y terminé en brazos del médico que había dejado hacía 32 días. Cuando mi padre se enteró, exigió: «Vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa». Me negué a obedecerlo. Entonces mi exnovio me mostró un mensaje que revelaba quién había provocado nuestra separación

Mateo no insistió. Le hizo las preguntas imprescindibles, sin fingir que eran desconocidos. Cuando Lucía mencionó el retraso, dejó el bolígrafo sobre la mesa.

—Hay que comprobar si existe un embarazo.

—Será estrés. Llevo semanas cerrando un proyecto y apenas duermo.

—Puede ser. Pero no lo sabremos sin una prueba.

Lo dijo con la misma calma con la que antes le preparaba una infusión cuando ella tenía fiebre. Aquello casi la hizo llorar.

Mientras esperaba el resultado de los análisis, Lucía lo vio conversar con una enfermera en el pasillo.