La mujer soltó una carcajada y le tocó brevemente el antebrazo. Lucía apartó la mirada, avergonzada de sus propios celos. Había sido ella quien había terminado la relación.
Mateo trabajaba como ginecólogo y cirujano obstétrico. Una urgencia podía robarles una cena; una guardia, un fin de semana entero. Lucía había pasado 2 cumpleaños apagando las velas sola. Sin embargo, aquel hombre también era quien le dejaba el desayuno preparado antes de salir, quien acompañó a su madre a una consulta cuando ella no pudo y quien le calentaba los pies