LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

La llamada

Mi padre dejó sonar el teléfono.

Mauricio volvió a llamar.

Después llegó un mensaje.

«Sé que Santiago está contigo. No hagas nada estúpido. Mamá quiere hablar».

Ramírez fotografió la pantalla.

—No respondan todavía.

El teléfono vibró otra vez.

«Tenemos algo que te pertenece, papá».

Mi padre apretó los puños.

—¿Qué pueden tener?

—No lo sabemos —dijo Ramírez—. No vamos a adivinar.

Le pedí a mi padre que revisara los archivos que tenía guardados. Entre los documentos apareció una fotografía de una caja metálica.

Era la misma caja fuerte