Una mañana lo escuché decir:
—Pospongan la adquisición. No voy a regresar esta semana.
Cuando volvió, le pregunté:
—¿Eras contable?
—Algo parecido.
—¿Y por qué has venido a trabajar a un pueblo perdido?
Su expresión cambió ligeramente.
—Porque alguien me pidió que cuidara de una persona.
Mi corazón dio un pequeño salto.
—¿Xu Yancheng?
Lu Zheng no contestó inmediatamente.
—Su mayordomo se comunicó con mi equipo para encontrar a alguien que pudiera ayudarte con la cosecha.
—¿Y tú viniste personalmente?
—Quería conocerte.
Aquella respuesta me desconcertó.
—¿Por qué?
Me observó