En Jaca, mi marido firmó sin leer mientras sostenía a nuestra hija enferma y nuestro hijo llevaba las botas rotas. «Tu madre sabe cuidarla», dijo antes de marcharse con Cristina. No lloré: guardé el convenio de divorcio y compré 3 billetes para León. En la carpeta quedaba otra firma que él tampoco recordaba

niña.

Javier bajó la cabeza.

Mientras tanto, Lucía viajaba hacia León con sus 2 hijos.

Su antigua directora, Mercedes, la esperaba en la estación.

Al llegar, Martina fue examinada en el hospital y quedó ingresada bajo observación.

Hugo permaneció sentado junto a su madre.

—Mamá, ¿ahora papá se enfadará porque estamos aquí?

Lucía lo abrazó.

—No has hecho nada malo, cariño.

—¿Y si viene a buscarnos?

—Entonces hablaremos con él cuando estemos preparados.

Aquella noche, Javier encontró una carpeta escondida entre las pertenencias que Lucía no había podido llevarse.

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