El sobre olvidado en el último cajón

casa lujosa comprada con nuestro dinero, imaginé a una mujer más joven y más hermosa que yo abriendo la puerta con la seguridad de quien se sabe amada en secreto.

Nada de eso encontré. La casa era modesta, con un jardín pequeño y bien cuidado, cortinas beige en las ventanas y una maceta con geranios junto a la entrada. Me quedé sentada dentro del auto varios minutos, incapaz de moverme. Finalmente, apagué el motor, bajé y caminé hasta la puerta. Golpeé.

Los pasos que se acercaron desde adentro eran lentos,