casa por primera vez.
Comimos frijoles de la olla, tortillas recién hechas y queso fresco, mientras Clara dormía en su cuna.
No hubo besos ni grandes promesas.
Solamente comenzamos a hablar del futuro.
Los meses siguientes estuvieron llenos de trabajo.
Organizamos mejor las ventas, aumentamos el gallinero hasta tener más de 50 aves y conseguimos comprar una cuarta vaca.
La cosecha de maíz nos permitió guardar alimento para los animales y vender una parte.
No nos hicimos ricos. Seguíamos preocupándonos por el precio del alimento, por las temporadas de lluvia