años de matrimonio por esto.
Solté una risa breve.
—¿Por esto?
Señalé la puerta.
—Anoche metiste mis cosas en una maleta y me dejaste afuera porque no acepté pagar 2.850.000 pesos que jamás autoricé.
—Estaba enojado.
—Llevabas cinco meses haciendo transferencias. Eso no fue enojo.
Bajó la mirada.
Teresa se acercó.
Su tono ya no era desafiante.
—Valeria, yo no sabía que había hecho todo eso.
—Pero sí sabías que venías a vivir a una casa cuya dueña nunca te había invitado.
Se quedó callada.
—Diego nos aseguró