000 pesos.
Levanté lentamente la vista.
—¿Qué es esto?
Teresa cruzó los brazos.
—Los gastos que necesitamos cubrir para instalarnos correctamente.
—¿Y por qué aparece mi nombre?
Diego apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Porque tú ganas más.
Lo miré.
—¿Perdón?
—Mis padres necesitan ayuda. Tú tienes los recursos. No entiendo por qué tenemos que discutir algo tan obvio.
Teresa suspiró.
—En una familia decente, quien tiene más ayuda a quien tiene menos.
—Ayudar no significa entregarme una cuenta de 2.850.000 pesos después de entrar a mi casa