No estábamos allí para discutir el matrimonio.
—El laboratorio será independiente —dije—. Las muestras se tomarán con presencia de ambas partes.
—De acuerdo.
—Y los resultados no significan que puedas aparecer frente a ellas al día siguiente diciendo que eres su padre.
Santiago tensó la mandíbula.
—¿Qué saben?
—Nada.
—¿Nunca les hablaste de mí?
—Saben que tuvieron un padre biológico.
—¿Qué les dijiste?
—Que no estaba en nuestra vida.
—¿Les dijiste que las abandoné?
—No.
Sus ojos se levantaron.
—¿Nunca?
—No iba a utilizar niñas de tres años para castigar