—Santiago dijo que no debía intervenir aunque la negociación se complicara.
—Bien.
—También dijo que usted no aceptaría menos de lo que vale.
La miré.
—Eso sí suena a él.
—¿Es cumplido?
—Todavía estoy decidiendo.
La operación terminó siendo una de las más importantes de Nébula Carbon.
Y por primera vez entendí que podía compartir un espacio profesional con Santiago sin volver a ser la esposa que pedía permiso.
Las niñas empezaron a llamarlo Santiago.
No papá.
Eso le dolía.
Nunca las corrigió.
Yo tampoco.
Cada sábado venía.
A veces