Mi ex tiró mi ultrasonido y dijo que el bebé era de otro… cinco años después conoció a sus trillizas en el aeropuerto

despedimos.

No hubo villano.

Eso dolió de otra manera.

Cuando Santiago se enteró, no sonrió.

Eso le dio puntos que jamás admitiré.

—Lo siento.

—Gracias.

—¿Quieres hablar?

—No.

—Bien.

Dos días después le escribí:

Ahora sí.

Hablamos durante tres horas.

No de volver.

De nuestra primera relación.

De todo lo que nunca dijimos.

—¿Por qué no me contaste cuánto te afectó el diagnóstico? —pregunté.

Santiago miraba su vaso.

—Vergüenza.

—¿De mí?

—De mí.

—Yo era tu esposa.

—Precisamente.

—Eso no tiene sentido.

—Ahora lo sé.

Respiró.

—Tú querías hijos.

—Muchísimo.