fiesta fue en un jardín.
Tres pasteles pequeños porque jamás se ponían de acuerdo.
Lucía quería astronomía.
Sofía sirenas.
Valentina dinosaurios.
La decoración parecía una crisis creativa.
Santiago llegó con camisetas que decían:
Equipo Lucía
Equipo Sofía
Equipo Valentina
Él llevaba las tres.
—Eso es trampa —dije.
—Supervivencia.
Durante el pastel, Lucía pidió un deseo.
—No se dice.
—Ya sé.
Después me susurró:
—Pedí que papá viva más cerca.
Sentí un nudo.
Santiago todavía vivía principalmente en Ciudad de México, aunque viajaba a Mérida varias veces al mes.
Meses después