su mano.
—Sí quiero.
Esta vez las niñas gritaron antes que el oficiante.
La historia podría terminar allí.
Pero las segundas oportunidades no son mágicas.
Después de casarnos tuvimos problemas.
Claro.
Santiago seguía trabajando demasiado.
Yo también.
Las niñas entraron en adolescencia.
Eso fue probablemente el verdadero castigo por nuestras decisiones.
Tres adolescentes de la misma edad.
Una vez Santiago dijo:
—Prefiero enfrentar otra crisis financiera.
—No bromees.
Lucía cerraba puertas.
Sofía lloraba por todo.
Valentina contestaba como si hubiera estudiado Derecho.
Ofelia dijo que era karma.
Yo estuve de