justo para él?
Silencio.
No iba a mentir.
—No completamente.
Santiago intervino.
—Pero yo había dejado muy claro que no quería escucharla.
—Eso explica por qué lo hizo.
—No significa que fuera la única opción.
Las niñas nos miraron.
Yo asentí.
—Exacto.
Sofía pareció sorprendida.
—Entonces los dos se equivocaron.
—En cosas diferentes —dije.
Lucía frunció el ceño.
—Pero más papá.
Santiago soltó una carcajada.
—Acepto el veredicto.
Ofelia murmuró:
—Mucho más.
—Mamá.
—¿Qué?
Terminamos riendo.
Era importante.
No contarles una historia donde yo era perfecta y él monstruo.
La