las escaleras.
Arturo intentó recoger una caja.
Valeria regresó por él.
—¡Deje eso! ¡Su vida vale más!
Lo sujetó del chaleco y lo condujo fuera de la zona peligrosa.
Apenas alcanzaron el descanso de la escalera cuando escucharon un estruendo.
Uno de los puntales se venció y arrastró dos soportes vecinos. Parte del sistema de cimbra y apuntalamiento cayó violentamente sobre el área que acababan de abandonar.
El ruido sacudió toda la construcción.
Arturo quedó sentado contra una pared, respirando con dificultad.
—Si no hubieras venido… —murmuró.
Valeria no pudo