de casa cuando recibió una llamada.
Su expresión cambió inmediatamente.
—Hola, mi princesa. ¿Ya comiste? ¿Terminaste tu dibujo del dinosaurio? Qué bonito, mi amor. Mamá va a llegar en la noche. Te quiero muchísimo.
Alejandro comprendió que tenía una hija.
Más tarde presenció algo desagradable.
Rubén, un trabajador que llevaba meses molestando a Valeria, intentó tocarle el cabello mientras hacía comentarios sobre su cuerpo.
Ella retrocedió.
—Vuelve a ponerme una mano encima y te reporto. Estoy aquí para trabajar, no para aguantarte.
Algunos compañeros escucharon y soltaron una carcajada.
Rubén