se puso rojo de vergüenza.
—Ya veremos cuánto te dura lo valiente —murmuró.
Alejandro ordenó que el supervisor documentara el incidente y advirtiera formalmente a Rubén.
Valeria no le agradeció.
—Puedo defenderme sola, ingeniero.
—Lo sé. Pero nadie debería soportar eso para conservar su empleo.
Esa tarde, mientras revisaba unos registros, Alejandro descubrió que Valeria había reportado también un soporte mal instalado en el cuarto nivel.
El responsable de corregirlo era Rubén.
Había anotado en el informe que todo estaba reparado, pero Valeria conservaba fotografías que demostraban que la pieza