desaparecido durante el embarazo.
Valeria también le contó que soñaba con estudiar arquitectura. Había conseguido una beca, pero tuvo que abandonar la universidad cuando enfermó su madre y nació Sofía.
—No me arrepiento de tener a mi hija —aclaró—. Me duele haber tenido que renunciar a tantas cosas.
Alejandro descubrió entonces que aquella mujer sabía mucho más de construcción de lo que sus compañeros imaginaban.
Un viernes, el ingeniero responsable del proyecto enfermó y tuvieron que entregar documentación corregida al municipio para evitar que suspendieran los trabajos.
Valeria se ofreció