Negó.
—La verdad es peor.
Esperé.
—Tenía miedo.
Me reí.
—¿De casarte conmigo?
—Del matrimonio.
No dije nada.
Ethan continuó:
—Mis padres estuvieron juntos veintisiete años. Se odiaban durante veinte.
—Eso no lo sabía.
—Nunca te lo conté.
—Exacto.
—Mi padre tenía amantes. Mi madre fingía no saberlo porque divorciarse habría sido un escándalo.
Miró sus manos.
—Crecí pensando que el matrimonio era una jaula que la gente construía cuando ya no confiaba en que el otro eligiera quedarse.
—Y por eso me tuviste tres años esperando.
—Sí.
—Ethan, eso