Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

recuperarse y amamantar al heredero. Pero aquellos que conocían al varón entendían que no fue generosidad genuina lo que motivó este cambio radical. Fue posesión obsesiva transformada en nueva forma. El niño, este bebé que era mitad su sangre y mitad de una mujer que él había esclavizado, representaba la salvación del linaje Mendoza.

Y Chochitel, le gustara o no al viejo noble, era la madre de esa salvación y, por lo tanto, debía ser preservada, protegida, valorada no como persona, sino como el recipiente que había producido el milagro