abogados, mientras se perseguían las responsabilidades correspondientes.
Mi matrimonio terminó legalmente.
Y, aunque había perdido siete años con un hombre que no conocía realmente, descubrí algo inesperado.
No quería regresar inmediatamente a mi antigua vida.
Volví a la pequeña casa de la sierra.
Doña Chabela me enseñó a preparar tortillas en comal. Emiliano venía después de la escuela para ayudarme con el jardín.
Tomás reparó las tablas del corredor y arregló el pozo.
Poco a poco aquella casa dejó de parecerme un castigo.
Una noche, doña Chabela me contó que