Su esposo me dijo que mi hija llevaba una semana en un retiro y hasta me pidió que “respetara su privacidad”. No discutí; conduje dos calles, estacioné y regresé caminando bajo la lluvia. Detrás de la casa encontré un candado nuevo en el garaje. Cuando susurré “si eres tú, golpea la puerta”, recibí 3 golpes que me hicieron llamar a la policía.

mucho mejores.

—¿Tu esposa desaparece una semana y no recuerdas dónde está?

Su sonrisa desapareció apenas un segundo.

—No desapareció. Quería estar sola.

—Quiero hablar con ella.

—Apagó el celular.

—Enséñame el mensaje donde te dijo que se iba.

—Lo borré.

Entonces apareció su hermana detrás de él.

Camila.

Y llevaba puesto un suéter azul de Valeria.

No uno parecido.

El suyo.

Yo misma había cosido unas pequeñas flores blancas en los puños cuando Valeria cumplió 27.

Camila notó que lo miraba.

—Me lo prestó hace tiempo.

No respondí.

Julián