En mi graduación, mientras todos brindaban por mi hermana, oí a mi padre reírse: «A ver si ahora encuentra algo que se le dé de verdad bien». Yo seguía con la toga puesta mientras la sala aplaudía. No lloré: salí y compré un billete de ida a Barcelona. Años después, mi hermana apareció con un historial médico: los 15.000 € jamás fueron para su operación.

algunos ahorros. Querían “reconciliarse” antes de pedirle ayuda.

Lo que no sabían era que Lucía ya no era una editora autónoma sobreviviendo en un estudio.

5 años antes había creado una productora de audio bajo el nombre profesional Lucía Serra, usando el apellido de su abuela. Empezó con 2 clientes y un portátil; ahora tenía 30 empleados, producía audiolibros y pódcast para España y Latinoamérica y negociaba la entrada de un grupo audiovisual europeo.

La empresa valía más de 6 millones de euros.

Clara lo descubrió por casualidad al reconocer