Les enseñaban a leer primero, comenzando con alfabetos básicos y progresando rápidamente. Luego escritura, matemáticas, historia de la Nueva España y del mundo más allá.
Enseñaban religión católica, no porque Beatriz fuera particularmente piadosa, sino porque sabía que en su sociedad la educación religiosa era marcador de civilización y refinamiento que podría ser útil más adelante. Itzel, la mayor, demostró ser A los 9 años ya leía latín básico y podía realizar cálculos matemáticos que desafiaban a adultos.
Devoraba cada libro que Beatriz le traía secretamente, leyendo a la luz