MI MARIDO RECIBIÓ UNA PU-ÑA-LA-DA POR SU AM-AN-TE… Y TODAVÍA TUVO EL DESCARO DE PEDIRME QUE LE LIMPIARA Y LO CUIDARA. ESA MISMA NOCHE VOLÉ A PARÍS.

si estaba cometiendo un error.

Durante seis años, todas mis decisiones importantes habían girado alrededor de Adrian.

Ahora debía aprender a preguntarme qué quería yo.

Acepté incorporarme a un programa de investigación biomédica durante una estancia inicial de seis meses.

Mi trabajo consistía en colaborar en el diseño y la evaluación de dispositivos destinados a mejorar la rehabilitación de pacientes después de determinadas intervenciones.

Volví a estudiar artículos científicos.

Volví a discutir ideas con personas que valoraban mis conocimientos.

Volví a sentir esa emoción que había experimentado cuando era una