siguieron su curso.
Pero el centro dejó de funcionar como una extensión de los caprichos de mi marido.
Se implantaron controles financieros independientes.
Ryan continuó como director administrativo.
Y contratamos a una directora médica para supervisar la actividad clínica mientras se resolvía la situación de Adrian.
Por primera vez, las decisiones importantes se tomaban pensando en los pacientes, los trabajadores y la sostenibilidad de la institución.
No en el prestigio de un solo hombre.
Yo seguía siendo accionista mayoritaria.
Pero ya no necesitaba estar físicamente presente para demostrar que mi