recuerdos de Julián y a hablar delante de Carmen sobre reformas que nadie le había pedido.
Una tarde incluso apareció con sus padres, Mercedes y Rafael.
Rafael recorrió el jardín midiendo distancias con la mirada.
—Aquí cabría perfectamente una piscina más grande.
Carmen dejó la taza de café sobre la mesa.
—La piscina que hay me sobra.
Lucía sonrió.
—Mamá, no tienes que tomártelo todo como un ataque. Solo pensamos en el futuro.
Aquella palabra empezó a inquietarla.
El futuro.
Siempre hablaban del futuro cuando creían que ella no escuchaba.