UNA SEMANA ANTES DE MI BODA, ENCONTRÉ UNA ECOGRAFÍA EN EL TRAJE DE MI PROMETIDO… Y LA MADRE NO ERA YO

escrito poco antes de la boda.

Decía:

No puedo imaginar mi vida sin Ethan.

La leí y sonreí con tristeza.

Un año atrás, esa frase me parecía una declaración de amor.

Ahora comprendía que también había sido una advertencia.

Me había acostumbrado tanto a construir mi felicidad alrededor de otra persona que había olvidado que yo existía antes de conocerla.

Salí al balcón.

El cielo comenzaba a iluminarse y las primeras personas caminaban por la playa.

Saqué del bolso una pequeña caja de terciopelo.

Dentro estaba el anillo de compromiso.