EL DÍA QUE MI MARIDO DESCUBRIÓ QUE ERA HEREDERO DE UNA FORTUNA, ME CAMBIÓ POR SU PROMETIDA… Y YO LE PEDÍ OTRO HOMBRE

del amanecer para alimentar a las gallinas.

5. EL PRECIO DE UNA COSECHA
El otoño avanzó.

Con la ayuda de Lucas habíamos recogido casi todo el arroz.

La cosecha era la mejor que recordaba.

Soñaba con venderla, reparar el tejado y comprar una pequeña máquina que me permitiera trabajar sin depender de nadie.

Pero cuando llegaron los compradores, ocurrió algo inesperado.

Nadie quiso pagar el precio habitual.

El señor Harris, el comerciante que llevaba años comprándome grano, evitó mirarme a los ojos.

—Lo siento, Lily. No puedo darte más.

—Pero