su habitación emocionada.
—¡Hija, ya anunciaron las audiciones!
Ella estaba sentada sobre la cama.
Miraba su teléfono.
No levantó la cabeza.
—Ya sé.
—¿Y qué papel te gustaría intentar conseguir?
Guardó silencio.
—Camila…
Finalmente respondió:
—No voy a participar.
Pensé que había escuchado mal.
—¿Cómo que no vas a participar?
—No quiero.
—Pero llevas meses esperando esta oportunidad.
Su expresión cambió.
—¡Pues ya no quiero!
Me quedé inmóvil.
Camila respiraba rápidamente.
Tenía los ojos llenos de lágrimas.
—Hija, ¿pasó algo en la academia?
Negó con la cabeza.
—¿Alguna compañera te