para construir mi supuesta desaparición.
Inés pidió la verificación del folio ante la notaría señalada. La respuesta fue breve: ese número correspondía a otro trámite, realizado por personas completamente distintas. El documento no existía en sus archivos. Lo que se había presentado al tribunal era una falsificación.
Al día siguiente llamó Blanca. No mencionó juzgados ni poderes. Comenzó hablando de su negocio, como siempre.
—Tengo un contrato enorme a punto de cerrarse, Alex. Solo necesito liquidez para aguantar unas semanas.
—Ya te dije que no.
—Lo que pasa es que