El Gato Gordo Que Llegó a Mi Puerta y Nos Devolvió la Vida

hombre joven, con gafas y voz tranquila.

Lo examinó con cuidado.

Nos dijo que Paco era mayor.

Más de lo que parecía.

Que tenía el corazón cansado, algo de infección y que necesitaba medicación, descanso y vigilancia.

Vigilancia.

Casi me reí.

Si algo sabía hacer nuestro edificio era vigilar a Paco.

Cuando volvimos, el portal entero parecía estar esperándonos.

Don Ernesto estaba en el primer escalón.

La chica del tercero bajó con una manta limpia.

El matrimonio del primero trajo un cuenco nuevo.

El vecino del ático preguntó si hacía