El Gato Gordo Que Llegó a Mi Puerta y Nos Devolvió la Vida

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Paco cerró los ojos.

Aceptó el homenaje.

Luego, como si nada, soltó un ronquido.

Para diciembre, alguien propuso hacer una merienda en el portal.

Yo habría dicho que era una tontería.

Antes.

Pero ya no era el mismo hombre.

Así que bajé una tortilla.

La señora Beltrán hizo croquetas.

Don Ernesto trajo aceitunas.

La chica del tercero preparó chocolate caliente.

El matrimonio del primero colocó sillas.

Nadie gastó mucho.

Nadie hizo