de su trabajo, que Marina copiaba documentación que Álvaro no le había pedido copiar.
Lucía levantó la vista.
—¿Para quién?
—Eso tu abuelo no llegó a saberlo —contestó Julián.
Después apareció la cifra: 2,9 millones de euros desviados durante 6 años mediante consultorías ficticias, facturas infladas y sociedades intermediarias. Cerca de 360.000 euros habían terminado en cuentas relacionadas con Ignacio Cifuentes.
Lucía no lloró. Tampoco gritó. Cerró el informe y pidió copias certificadas.
Esa misma tarde se reunió con Clara Santamaría, una abogada especializada en fraude societario. Clara