En plena audiencia de divorcio, mientras él sonreía convencido de haberme dejado sin nada,

y aquella frase que durante años no había comprendido del todo: gestionar no era poseer.

Pero tampoco proteger significaba controlar.

Eduardo no había diseñado la vida de su nieta. Había dejado puertas abiertas, documentos ordenados y personas dignas de confianza. El resto lo había hecho ella.

Cuando regresó a la sala, Samuel le preguntó si quería votar por alguno de los 5 nombres.

Lucía miró las propuestas y negó con la cabeza.

—Primero quiero escuchar al equipo.

En ese momento entró Marina. Ya no trabajaba para Álvaro. Había aceptado colaborar