acompañado de una firma que no reconocía.
—Mi suegra está intentando sacar a Lucía del país sin mi consentimiento —le dijo al abogado.
—Entonces tenemos que actuar antes del domingo. Vamos a presentar los documentos ante las autoridades y solicitar las medidas correspondientes. Mientras tanto, no firmes absolutamente nada.
Diego jamás había sentido tanto miedo.
Durante dos años permitió que Rebeca administrara su casa, escogiera las actividades de Lucía y tomara decisiones sobre su educación.
Después de la muerte de Sofía, creyó que aquella mujer solamente intentaba llenar el vacío