algo nuevo.
Orgullo.
Mi mejor amiga estaba viajando hacia un sueño que durante años había creído imposible.
Y yo había tenido la oportunidad de verla elegirlo.
Los primeros meses no fueron fáciles.
Hubo noches en las que Valeria llegaba agotada después de clases y prácticas.
Había jornadas en las que tenía que estudiar hasta tarde.
Aprendía técnicas de manejo y cuidados de animales con movilidad reducida, siempre bajo la supervisión de profesionales capacitados.
Me hablaba de perros que necesitaban recuperar la confianza para apoyar una pata lesionada.
De gatos que