# MI HERMANA ME EMPUJÓ POR LAS ESCALERAS POR LA HERENCIA DE PAPÁ… PERO NO SABÍA QUE EL HOSPITAL AL QUE ME LLEVARON ERA MÍO

mi cara quedó contra el concreto frío. Sentí sangre tibia meterse en mi cabello. Intenté mover las piernas y no pude. El miedo fue más brutal que el dolor. Arriba, Renata se asomó. —Levántate —dijo—. Siempre exageras. Quise hablar, pero solo salió un ruido húmedo. Entonces apareció Mateo detrás de ella. —Dios mío… Renata, está sangrando. —Está fingiendo —escupió ella—. Quiere hacerme quedar como monstruo. Mateo empezó a bajar. Su cara estaba blanca. —Elisa, no te muevas. Voy a llamar a emergencias. Renata gritó: —¡No te atrevas! Pero Mateo ya