la tintorería del cuartel dos semanas antes de que me notificaras la demanda de divorcio por infidelidad y traición a la patria.
La pupila de Alejandro vibró con un microespasmo de duda que intentó sofocar apretando los dientes.
—Yo vi los sellos del banco…
—Viste lo que la oficina de enlaces militares quiso que vieras para que firmaras el expediente sin hacer preguntas y aceptaras el traslado inmediato a la agregaduría naval en Washington —le susurré, sintiendo una gota de sudor frío descender por mi nuca—. Pero cometieron un error