Colgué el teléfono y me quedé mirando el reflejo de mi rostro en el cristal oscuro de la escotilla.

plomo.

—Es un conocido de mamá de hace mucho tiempo, mi amor —susurré, arrodillándome a su lado para ajustarle el botón del cuello que dejaba al descubierto el relicario de plata—. Quédate con la tía Sofía un ratito más, ¿sí? Mamá tiene que revisar unos papeles del puerto.
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Toen ze me zag naderen, trok ze haar zonnebril omlaag en bekeek me met een mengeling van ongeduld en gespeelde bezorgdheid.

Een verstikkende kreet ontsnapte aan haar keel; ze sloeg haar hand voor haar mond en deed een stap